En mi casa, en mi mundo, había
una mascota, había un pollo. Un
día me fueron a recoger con "AmigoPollo" al colegio. El estaba decaído, triste, no era el pro activo
animal de siempre. Esa misma noche me mandaron a dormir muy temprano. Al otro día mi pollo era mucho más feliz, más alegre.
A media noche mis papas con
bisturí y anestesia local operaban el buche de un ave. El pollo habia tragado un caucho del
tamaño de una gran lombriz, y eso lo hacía triste.

No hay comentarios:
Publicar un comentario